sábado, 18 de septiembre de 2010

El Lamento Mapuche



Luis Riveros Cornejos



Después de logrado el aplacamiento militar de La Araucanía en el siglo XIX –proceso que eufemísticamente denominamos “pacificación”– fueron pocas las acciones efectivas del Estado destinadas a incorporar al pueblo mapuche a nuestra realidad de nación. Mas aún, los obligamos a olvidar su cultura y su lenguaje, los forzamos a seguir nuestros patrones históricos, los dejamos abandonados a su suerte en materia económica y social luego de expropiar sus tierras.

El resultado es un pueblo discriminado, empobrecido, falto de oportunidades en el sentido más amplio del concepto y, por lo mismo, con un creciente resentimiento contra la nación chilena. El esfuerzo integrador que llevó a cabo el país durante el siglo XIX, perdió fuerza y efectividad durante el siglo XX: el Estado chileno mantuvo un sistemático olvido de la realidad y necesidades de los pueblos originarios.

Contradictoriamente, nos hemos mantenido hablando de nuestro orgullo por esa raza mapuche que se opuso tenazmente al dominio español, y que sembró nuestra historia con episodios emocionantes. Pero del punto de vista práctico, ellos han sido olvidados, segregados, innoblemente reducidos a un papel secundario en nuestra propia historia, inmerecidamente respecto a su milenario pasado.

¿Por qué deberíamos entonces sorprendernos ante protestas que bien o mal llevadas reflejan el descontento ancestral por la ausencia de una política efectiva de integración nacional? Se trata de un problema de Estado frente al cual no cabe la visión política pequeña que trata de acarrear aguas a estrechos molinos ideológicos.

Hay que reconocer que el país ha fracasado a lo largo de un siglo para lidiar efectivamente con este problema, y que en estos días de celebración del Bicentenario Chile espera una reacción distinta basada en el humanismo. En efecto, ésta debe ser la base para una nueva doctrina de Estado que permita trasladar el éxito material hacia todos, para producir una efectiva integración nacional y para crear las condiciones de estabilidad social que precisa nuestro futuro.

Publicado en el diario "Estrategia" del 15/09/10

miércoles, 15 de septiembre de 2010

UN HOMENAJE A UN LIBERTADOR DE AMÉRICA




EN EL BICENTENARIO DE MÉXICO



La Excomunión de Miguel Hidalgo y Costilla
“Por autoridad de Dios todopoderoso, el Padre,Hijo y Espíritu Santo; de los santos canones, de la inmaculada Virgen Maria Madre y Nodriza de nuestro salvador, de las virtudes celestiales, Ángeles, arcángeles, tronos, dominios, papas, querubines y serafines y de todos los santos patriarcas y profetas, apóstoles y evangelistas, de los santos inocentes quienes a la vista del santo cordero se encuentran dignos de cantar la nueva canción, de los mártires y santos confesores, de las santas vírgenes y de los santos, juntamente con todos los santos elegidos de Dios, lo excomulgamos y anatematizamos y lo secuestramos de los umbrales de la Iglesia del Dios Omnipotente para que pueda ser atormentados por eternos y tremendos sufrimientos juntamente con Datán y Avirán y aquellos que dicen al Señor ¡Apártate de nosotros! porque no deseamos uno de tus caminos y así como el fuego del camino es extinguido por el agua sea la luz extinguida en el para siempre jamás”.

“Que el Hijo quien sufrió por nosotros, lo maldiga. Que el Espíritu Santo que nos fue dado por el Bautismo, lo maldiga. Que la Santa Cruz a la cual ascendió Cristo por nuestra salvación, triunfante de sus enemigos, lo maldiga. Que la Santa y Eterna Virgen Maria, madre de Dios, lo maldiga.”

“Que todos los Ángeles y Arcángeles, principados y potestades y todos los ejércitos celestiales, lo maldigan. Que San Juan el precursor, San Pedro, San Pablo, San Andrés y todos los demás apóstoles de Cristo juntamente, lo maldigan. Y ojala que el resto de los discípulos y los cuatro evangelistas quienes por sus predicaciones convirtieron al mundo universal y ojala la Santa Compañía de mártires y confesores quienes por sus santas obras se han encontrado agradables al Dios Todopoderoso, lo maldigan”.

“Ojala que el Cristo de la Santa Virgen lo condene. Ojala que todos los Santos desde el principio del mundo y todas las edades quienes se hallan de ser amados de Dios lo condenen, ojala que los cielos y la tierra y todas las cosas que hay en ellos lo condenen. Que sea condenado donde quiera que este, en la casa o en el campo, en caminos o veredas, en las selvas o en el agua o aun en la iglesia”.

“Que sea maldito en el vivir y en el morir, en el comer y el beber, en el ayuno o en la sed, en el dormitar o en el dormir, en la vigilia o andando, estando de pie y sentado, acostado o andando, mingiendo o cantando y en todas las sangrías. Que sea maldito interior o exteriormente, que sea maldito en su pelo, que sea maldito en su cerebro, que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes, en su frente y en sus oídos, en sus cejas y en sus mejillas, en sus quijadas y en sus narices, en sus dientes anteriores y en sus molares, en sus labios y en su garganta, en sus hombros y en sus muñecas, en sus brazos , en sus manos y en sus dedos, que sea condenado en su pecho, en su corazón y en todas las viseras de su cuerpo”.

“Que sea condenado en sus venas, en sus músculos, en sus caderas, en sus piernas, pies y uñas de los pies, que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo, que desde la parte superior de su cabeza hasta la planta de sus pies no haya nada bueno en el. Que el Hijo del Dios Viviente, con toda la gloria de su majestad lo maldiga y que el cielo con todos los poderes que hay en el lo maldigan y lo condenen”

“AMEN”

Este edicto de Excomunión fue dado a conocer al Padre de la Patria el día 29 de Julio de 1811, antes de ser pasado por las Armas.

Respuesta de Don Miguel Hidalgo y Costilla a su Excomunión.

A la excomunión y terribles anatemas lanzados contra Don Miguel Hidalgo y Costilla por el Obispo de Michoacán, Manuel Abad y Queipo – nunca levantados por mas que la Iglesia asegura hoy día lo contrario - El Padre de la Patria respondió con firmeza y decisión.

“Los opresores no tienen armas ni gentes para obligarnos con la fuerza a seguir la horrorosa esclavitud a que nos tenían condenados. ¿Pues que recurso les quedaba? Valerse de toda clase de medios injustos, ilícitos y torpes que fuese, con tal que conduzcan a sostener su despotismo y la opresión de la América ; Abandonan hasta la ultima reliquia de honradez y hombría de bien, se prostituyen las autoridades mas recomendables, FULMINAN EXCOMUNIONES QUE NADIE MAS QUE ELLOS SABEN QUE NO TIENEN FUERZA ALGUNA; PROCURAN AMEDRENTAR A LOS INCAUTOS Y ATERRORIZAR A LOS IGNORANTES PARA QUE ESPANTADOS CON EL NOMBRE DE ANATEMA, TEMAN DONDE NO HAY MOTIVO DE TEMER ”.
“¿Quien creería, amados conciudadanos, que llegase hasta este punto el descaro de los gachupines? ¿Profanar las cosas más sagradas para asegurar su intolerable dominación? ¿Valerse de la misma religión santa para abatirla y destruirla? ¿Usar las excomuniones contra toda la gente de la iglesia, fulminarlas sin que intervenga motivo de religión?”.

“ABRID LOS OJOS AMERICANOS, NO SOLO OS DEJEIS SEDUCIR DE NUESTROS ENEMIGOS; ELLOS NO SON CATOLICOS SINO POR POLITICA; SU DIOS ES EL DINERO Y LAS CONMINACIONES SOLO TIENEN POR OBJETO LA OPRESION. ¿Creéis acaso que no puede ser verdadero católico el que no este sujeto al déspota español? ¿De donde nos ha venido este nuevo dogma, este nuevo artículo de fe? ABRID LOS OJOS, lo vuelvo a decir, meditad sobre vuestros verdaderos intereses; de este precioso momento depende la felicidad o infelicidad de vuestros hijos y de vuestra numerosa comunidad. Son ciertamente incalculables, amados conciudadanos míos, los males a que quedan expuestos, si no aprovecháis este momento feliz que la divina providencia os ha puesto en las manos ; NO ESCUCHEIS LAS SEDUCTORAS VOCES DE NUESTROS ENEMIGOS QUE BAJO EL VELO DE LA RELIGION Y DE LA AMISTAD OS QUIEREN HACER VICTIMAS DE SU INSACIABLE CODICIA” .

Así respondió este hombre extraordinario a la Santa Inquisición y aun prisionero en Acatita de Baján en manos del terrible tribunal mantuvo su actitud digna, aunque atado y a culatazos, le obligaron a arrodillarse para escuchar su sentencia de muerte y degradación sacerdotal.

Al alba del 30 de Julio de 1811 se ejecutó la sentencia por una docena de soldados que le fusilaron. El cadáver de Hidalgo, en una silla colocada en una tarima fue expuesto al público a la derecha de la puerta principal del Colegio de la compañía, hoy palacio de gobierno de Chihuahua, frente a la plaza. Al anochecer se le introdujo al edificio y tendido sobre unas tablas, llamaron a un indio tarahumara para que de un solo tajo le cortara la cabeza con un machete.

Tras una larga peregrinación por Chihuahua, Zacatecas, Lagos de Moreno, León y Guadalajara, para escarmiento de los insurgentes, la cabeza conservada en sal se colocó en una pica y permaneció durante muchos años en la alhóndiga de Granaditas, junto con las de Allende, Aldama y Jiménez, una en cada esquina, hasta que las retiro el pueblo en 1821.

Visto lo anterior ¿Tiene algún caso que el episcopado Mexicano diga que se levantó la excomunión, o que no se le excomulgó? Ninguno, y ahí están las propias palabras de Hidalgo al responder a quienes le anatomizaron.

Aporte enviado por Manuel Jiménez Guzmán, desde México

PUEBLO MAPUCHE, UNA CORAL CONGREGACION DE PORVENIR







Vicente Painel


Los Mapuche (che: pueblo. Mapu: Territorio sagrado) son un pueblo que habita desde era precolombina a ambos lados de la cordillera - Meli Wixan Mapu (Cuatro áreas del territorio)-, en lo que hoy corresponde al Estado de Chile y Argentina. Luego de sendos levantamientos como el del Toki Leftraru (Lautaro) y los vencedores de Kuralaba (1598), Tokis Pelentraru y Angamanon, se consiguió independencia ratificada con el Imperio Español por el Parlamento de Quillen (Quilín) en 1641. La queda fijada en el río Biobio. Ya con la República de Chile, el Libertador Bernardo O´Higgins, establece la voluntad de reconocer el Estado Mapuche (luego será exiliado); Ramón Freire consagra el 7 de Enero de 1825 con el Parlamento de Tapiwe el respeto a la soberanía mapuche al sur del Bío Bio, estipulando la categoría de “pueblos hermanos” entre mapuche y chilenos (posteriormente, Freire también será exilado).

El País Mapuche (Wallmapu) goza de salud por siglos, su historia se sintetiza en una federación comunitaria y economía de potencia ganadera e industria textil – Edad de plata -. El Wallmapu perdura hasta la mitad del siglo XIX en que el Estado de Chile en simultaneidad con el Estado Argentino comienzan una estrategia de combinación de guerra de guerrilla, guerra de movimiento y guerra de posición, consumando un genocidio de 40 años aprox., engullendo la rica área; condenando al pueblo mapuche al subdesarrollo dentro de países subdesarrollados, incorporándolos a un intercambio que los despoja, minando su cultura y socavando su personalidad mediante el racismo.

En la actualidad, se cuentan 604.349 mapuche (Censo 2002) concentrándose en la IX región y las principales ciudades de Chile. No obstante, dada la falta de la variable intercultural en las mediciones oficiales, sumado a los mapuches que habitan del lado argentino, se estima que superan el millón de personas. En 1992 renace el ciclo de demandas mapuche coincidiendo en la emergencia continental indígena. Las iniciativas se entrelazan en la reivindicación territorial desde una matriz agro-cultural, hallando resonancia en la población mapuche migrada en las urbes y algunos chilenos (wenuy) que se identifican debido a la inequidad causada por el neoliberalismo y la transculturización digitada por las disposiciones sistémicas mediático-conductistas.

Desde la mitad del siglo XIX, cuando la “fracción” mercantil y dependiente de Inglaterra (luego de USA) hegemoniza la constitución del Estado, se ha desconocido los Mapuche, solo citándolos como pretérito guerrero – Araucano -, estereotipándolos para justificar una normalidad unidimensional. No obstante, en la actualidad, el Estado de Chile ha ratificado el Convenio 169 de la OIT con lo que se les reconoce como Pueblo Indígena y por ende Sujeto de Derecho. Sin embargo, considerando el ethos del Estado, cabe la posibilidad que el gesto sea un dispositivo de racismo renovado, un reconocimiento de un pueblo con derechos limitados, la creación de un gueto subvencionado de perfil folclórico.

Los mapuche, se han ido organizando de forma independiente a los Partidos Políticos tradicionales; adoptan modos rurales de asociación con sintonía en agrupaciones mapuche urbanas. El despliegue en estas últimas dos décadas los ha visibilizado como actor que si bien no demuestra una dirección única, se evidencia como un movimiento, el único movimiento que ha podido limitar la vorágine neoliberal chilena exacerbadamente consumista, centralista y expoliadora.

Los gobiernos de Lagos y Bachelet declararon terroristas a los mapuche que reivindicaron acciones directas en zona rural. Además, durante estos gobiernos, fueron asesinados por Carabineros los comuneros Lemun, Catrileo y Collio – asunto totalmente impune -. Existen decenas de comuneros que se encuentran presos por juicios espurios; varias comunidades mapuche sufren la excepcionalidad del Estado de Derecho - Estado de Derecho por cierto, que reitera un historial de represiones que hacen concebir la excepcionalidad como confirmación del mismo-. Hoy, el gobierno de Piñera – Derecha secular -, enfrenta una Huelga de Hambre de Presos Políticos Mapuche (condenados por la Ley Antiterrorista creada por la dictadura de Pinochet y aplicada por la Concertación). La movilización devela la indignidad de las autoridades en pleno Bicentenario.

Las perspectivas de los Mapuche pasan entonces: por la libertad de sus activistas y el desarrollo del carácter popular, ambiental, provincial y andinista que potencialmente han ido portando; por la sensibilización internacional ante el apartheid sofisticado y tecnológico del Estado; y por el pueblo chileno que despierte del letargo ansiolítico en que se amarra por altas dosis de deudas y vulnerabilidad.

sábado, 3 de julio de 2010

ALERTA EN LA ACADEMIA



Danny Monsálvez A.

El domingo 20 de junio, nos enteramos a través de la prensa que el Jefe de Educación Superior del MINEDUC, entregaba algunos detalles de lo que el actual gobierno desea impulsar en cuanto reforma al sistema Universitario. Entre ellos se alude una nueva institucionalidad, financiamiento, créditos, becas Chile y terremoto.

El punto es que como de costumbre, las cosas se anuncian por la prensa y se instalan los lineamientos sobre el cuales hay que comenzar a dialogar. En ese sentido, la reforma que propone el gobierno de Sebastián Piñera, apunta -por ejemplo- a algunos temas sumamente delicados: se pretende reunir a “todas” las universidades del país en una única institución. Lo anterior, bajo la política que propone la OCDE. En segundo lugar, un financiamiento que apunte a la entrega de recursos a través de fondos concursables donde todos los planteles participen.

Al respecto, el mundo de la academia, específicamente el mundo de la Universidades del Consejo de Rectores, pero específicamente sus rectores, académicos, alumnos y funcionarios deben estar atentos ante esta arremetida que pretender llevar adelante el gobierno, al situar a “todos” los planteles universitarios en un mismo nivel, “omitiendo” con ello -entre otros aspectos- el trascendental aporte que las Universidades tradicionales han hecho y hacen al país.

La Universidad no es solamente un grupo de sujetos sentados en una sala de clase, bien figurando en los medios con una que otra actividad de extensión o firmado convenios de “asistencia” con algunas reparticiones estatal o privada. Una Universidad que se considere como tal debe desarrollar un nivel superior de docencia (pre y postgrado), investigación, publicación, difusión, extensión y un estrecho compromiso con su medio social; pero además de aquello, debe ser un espacio pluralista, tolerante, abiertos al debate y crítica; una autentica unidad, pero basada en la pluralidad, diversidad y no una especie de “guetto”, o bien al servicio de determinados grupos de poderes (formales y fácticos) económicos o religiosos que buscan a través de la educación, la formación de sus propias elites para de esta forma llevar adelante su hegemonía en la sociedad.

Ante esta iniciativa gubernamental, la academia debe sacudirse del letargo, informarse y promover un auténtico debate de ideas, que surja desde y para la academia y no que un grupo de políticos (funcionarios), tecnócratas o llamados especialistas vengan a imponer su propia visión de cómo hacer Universidad. Aquí no se trata de un peso más o un peso menos, sino que llegó la hora que el Estado asuma el compromiso con la educación y no siga ahogando a las Universidades bajo un sistema de financiamiento que cada día avanza más hacia su privatización y mercantilización.

(Columna de opinión publicada en El Diario de Concepción, jueves 1 de julio de 2010, p. 2.

martes, 29 de junio de 2010

SUELDO MINIMO, SUELDO ETICO, SUELDO JUSTO.




Sebastián Jans


En los últimos días, a través de los medios hemos sido testigos de la discusión que se ha dado en el Parlamento sobre el salario mínimo. Ello ha reflotado el planteamiento de la Iglesia Católica, en torno a la necesidad de un sueldo ético, es decir, aquel establecido sobre una convención entre los que legislan y los que pagan, sobre lo que éticamente una persona necesita como mínimo para vivir en condiciones de dignidad.
Las autoridades nacionales, independientemente de su signo político, desde hace muchos años, han establecido un salario mínimo con fuerza legal, estableciendo una cuantía básica obligatoria a cancelar por la jornada legal de trabajo. Esto con la idead de impedir el abuso patronal y garantizar un piso de ingreso a quienes viven de la venta de su mano de obra en los procesos productivos o de generación de servicios en el mercado.
Como toda normativa que establezca condiciones reguladoras, la existencia del sueldo mínimo tiene encontradas opiniones, según el interés de quien las formula. En todos los países donde se ha establecido, siempre ha existido un debate sobre su continuidad y sobre los montos involucrados.
Para los economistas proclives a las visiones monetaristas o librecambistas, tan cercanos siempre a los grandes intereses económicos, el salario mínimo es un mal innecesario que coarta el dinamismo del mercado laboral, que establece distorsiones en los precios de los productos, que resta competitividad, que aumenta el desempleo, etc. Seguramente, porque prima la idea de que las actividades humanas están determinadas por el mercado, y no el criterio de que el mercado debe estar sujeto a las actividades humanas.
Para quienes perciben el salario mínimo o quienes miran su efecto desde miradas mas solidarias, la cifra que legalmente determina su monto siempre será percibida como insuficiente, sobre la base de que, efectivamente, su monto está muy lejos de lo que constituye un mínimo esperable para garantizar condiciones básicas de existencia para quienes lo reciben, los que se encuentran siempre en los niveles más precarios de la educación, de las oportunidades y de la consideración social.
Obviamente el salario mínimo no genera oportunidades, no permite acceder a una mínima calidad de vida y está en la línea de sobrevivencia básica para quien lo percibe, y bajo esa línea cuando hay un grupo familiar dependiendo de ese ingreso. Un salario mínimo, como bien sabemos, permite solo condiciones mínimas de alimentación, vestuario y movilización, y habitualmente ni siquiera hace posible la existencia de esa trilogía elemental.
La idea del sueldo ético, lo que viene a proponer es que debe existir una convención social sobre lo que mínimamente debe ganar una trabajador, lo cual se ha traducido en una cifra propuesta, conocida por la opinión pública, y que bordea el monto que percibe un porcentaje mayoritario de la fuerza laboral del país.
Obviamente, el sueldo ético es un concepto que ha generado un debate, que no ha tenido toda la envergadura que debiera tener algo que es tan relevante para la gran mayoría de los chilenos, toda vez que no toca el quid del tema salarial del país. Y no lo toca porque pone el acento solo en otro tipo de sueldo mínimo, cuando en realidad lo que está en la percepción general de la masa trabajadora, es que no existe justicia en la determinación de los salarios por parte de los empleadores.
Lo que se percibe en general, es el deseo de quienes viven de un salario de que se puedan determinar sueldos justos. No es posible, desde luego, que un trabajador que recibe el sueldo mínimo tenga una remuneración 35 0 40 veces inferior a la que recibe quien ejerce funciones gerenciales dentro de la empresa. No es posible que haya tanta distancia entre un sueldo gerencial y quienes hacen posible el éxito de la empresa desde la implementación efectiva de las acciones que permiten su desarrollo en el mercado.
Este hecho es lo que determina la inequidad sustancial del sistema económico, y la acentuación de las abismales diferencias entre ricos y pobres en nuestro país. Si hay países injustos en el mundo, desde el punto de vista de la desproporción en el ingreso y en la riqueza, el nuestro tiene patente ganada, y concursa en los primeros lugares.
Cuando hablamos de justicia, estamos hablando de una voluntad de dar a cada quien lo que le corresponde, sobre la base de cuestiones esenciales que hacen posible la validez humanitaria de cada trabajador, desde la perspectiva de los principios de reciprocidad y equidad, repartiendo cargas y ventajas de acuerdo a las exigencias del proceso generador de riquezas y los resultados de toda actividad en los mercados.
Es un hecho que la idea de justicia no está en la práctica empresarial en nuestro país, y no hay una estrecha relación entre la ética empresarial y la ética social, para establecer las convenciones necesarias que hagan posible la justicia en los sueldos. De este modo, los éxitos de la economía chilena no han llegado de un modo decisivo a quienes han laborado intensamente para hacerlos posible. Así, no ha existido proporción entre las ganancias de los empresarios y los ingresos de sus empleados, entre los sueldos de las gerencias y los sueldos de los empleados de menor nivel en la escala de responsabilidades.
Históricamente, las organizaciones de trabajadores del país han planteado la demanda del sueldo justo, en relación precisamente con el desequilibrio entre los altos sueldos y los sueldos de subsistencia. Ello ha tratado de subsanarse a través de los reajustes porcentuales. Es lo que ha subyacido en las negociaciones colectivas de modo determinante, desde sus orígenes en la legislación laboral chilena.
Sin embargo, las organizaciones de trabajadores, en el tiempo actual, no han logrado establecer el debate, que debiera cruzar a la sociedad chilena de modo determinante, en relación a la inequidad en las remuneraciones, que plantea una condición de injusticia manifiesta por la desproporción que la caracteriza. La aspiración de sueldos justos, en consecuencia, se pierde en los laberintos de la discusión del sueldo mínimo o del sueldo ético, cuando lo que está en juego es una concepción en la determinación salarial que no se basa en la valoración equitativa de los distintos aportes al proceso de generación de riqueza que hacen los trabajadores.
De este modo, el sueldo justo seguirá siendo una aspiración lejana, pero no por ello menos certera sobre lo que corresponde en una sociedad civilizada. Al fin y al cabo, en las sociedades más avanzadas, es donde menos importancia tienen los salarios mínimos legales, como consecuencia de criterios de justicia y equidad, y de los equilibrios que se originan entre los sueldos más altos y los más bajos.


Publicado en Tribuna del Bio Bio, el 23 de junio de 2010.

domingo, 27 de junio de 2010

Carta para la sociedad


Este texto es autorreferencial por donde se le mire, pero espero que la interpretación de lo que expreso sea de un carácter más amplio. Hace un par de años comencé a conocer gente muy ilustrada de las décadas más variadas, hombres con pelos blancos y otros imberbes. Todos ellos muy especiales, no hay cómo no sacar algo de una conversación, aprendes, modificas tus paradigmas o anclas aún más tus principios. Todos y cada uno son diferentes, todos y cada uno tienen sus temas particulares, laicos, ateos, creyentes, inclinados a la derecha, inclinados a la izquierda, militantes y no militantes, pero todos tenemos algo en común, esa sensación o convicción que la cosa pública no anda bien. Las quejas son de ida y vuelta, desde la separación del Estado y la Iglesia a temas más finos como algún decreto municipal o ley sobre lo que sea, todos concordamos en que la sociedad ha perdido valores, o que quizás ha adquirido algunos que no son sanos bajo nuestra mirada; que el consumismo, que el individualismo, que la educación, que la cosa por acá y los negociados por allá.

Ya son una rutina las catarsis sobre los partidos políticos y sobre el golpe del 73 con su consecuente constitución, son pan y mermelada de cada reunión. Como no podemos ir más lejos en el diagnóstico de nuestra sociedad, lo podemos repetir pero agregándole el aliño de la coyuntura, ahí nos sirve de nuevo como herramienta de retórica y queda listo para ser usado una vez más. Y no dejemos de lado esas series de discursos y de conversaciones, “si estoy de acuerdo”, “hay que hacer algo”, “puta la gente que es hueona”, que concluyen con las manos estrechadas frente a un pacto de unión de conceptos, y todo eso ¿de qué nos sirve?

De qué nos sirve hablar de lo rojo que es el color rojo, de qué nos sirve criticar a la sociedad y su individualismo si no somos capaces de hacer algo en conjunto. De qué nos sirve vociferar que los padres no tienen tiempo para con sus hijos, si muchos tienen a su nana a cargo de los niños. De qué nos sirve teorizar por meses sobre la redondez del círculo si no somos capaces de dibujar uno. De qué nos sirve pelar a la derecha y a los concertacionistas vendidos que velaron por sus propios intereses si nosotros no hacemos nada que no vaya por los nuestros. De qué nos sirve cuestionar la participación ciudadana si no participamos ciudadanamente de manera más amplia. De qué nos sirve hablar de laicismo si no tenemos laicistas dispuestos a acoger a un pobre, darle de comer, lavarlo y educarlo. De qué nos sirve hacer gárgaras de la mala educación si no nos esforzamos en educar a los que no saben. De qué nos sirven todos los libros de filosofía, sociología y política que tenemos en los estantes si sólo los usamos para ratificar que todo debería ser de otra forma. De qué nos sirven expertos en educación, en urbanismo, en derecho, en salud, y en lo que sea que haya si todo quedará escrito en el muro de los buenos deseos e intenciones.

No sacamos nada como sociedad ilustrada y privilegiada, no sacamos nada como ciudadanos informados y críticos, no sacamos nada como estudiantes con hambre libertaria, no sacamos nada como trabajadores cansados, no sacamos nada si no tenemos un cuerpo político y bases ciudadanas que bajen nuestras lucubraciones a la calle. Si no somos capaces de sentarnos a hacer lo que de decimos que hacemos y deseamos, estamos cayendo en una retórica catársica, inútil y hasta inconsecuente., Ningún cuerpo de ideas es útil mientras no tenga una maquinaria humana que la aplique en la sociedad. Se necesita mano de obra política, se necesitan adherentes, simpatizantes, militantes, fanáticos, volanteantes, zalameros y amigos vociferantes que hagan realidad lo que tenemos como idea.

Estoy cansado de hacer seminarios para que vayan los mismos de siempre a reafirmar que el cielo es lo que está en las cabezas y que la tierra es lo que los afirma, estoy cansado de sentarme a sólo hablar, estoy cansado que me presenten personas que saben todas las soluciones a nuestros problemas, eminencias y museos vivientes de un pasado refrescante. Estoy cansado de las porras de aliento y los gritos de lucha que sólo generan ecos, estoy aburrido de transitar a punta de sobadas de espaldas por el mundo de los medios, municipios, ong´s y empresarios que quieren lavarse las manos con un poco de jabón de solidaridad mediática.

La cosa es simple, o lo hacemos todos juntos o decididamente lo haré sólo o con otros, otros que hagan en terreno tantas cosas como lo que declaran querer hacer. Si deciden que lo haremos juntos, hagámoslo pero no mañana o pasado, esto lo necesitábamos para ayer. Opté por no ser un asistencialista de mi propia vida y que mi discurso sea mi consuelo moral, no quiero ser de esos que por no perder o arriesgar las comodidades de su vida ha tenido que bancarse un disco rayado que repetirá la misma frase de siempre como mantra de su ineficacia ideológica y cobardía política.

martes, 8 de junio de 2010

Derechos de la Mujer.




El 28 de Mayo recién pasado se celebró el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres Derechos Sexuales, Derechos Reproductivos y Derechos de Ciudadanía. La convocatoria en Chile estuvo a cargo del Foro de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos. Las demandas mínimas que se plantearon para esa jornada son las expresadas a continuación:

• La salud integral como derecho universal y garantizada por el Estado, sin discriminación de ningún tipo.
• La entrega de anticonceptivos de calidad para todas las mujeres en edad fértil, incluyendo la anticoncepción de emergencia.
• Responsabilidades compartidas de hombres y mujeres en materias de sexualidad, reproducción, cuidado de hijas e hijos, tareas domésticas y cuidado de la salud familiar.
• El derecho a ejercer la sexualidad independiente de la reproducción.
• La despenalización del aborto y atención humanizada del aborto incompleto en los Servicios de Salud Pública.
• La aprobación del Proyecto de Ley Marco de Derechos Sexuales y Reproductivos.
• La educación sexual integral, laica y científica, impartida en todos los niveles educativos.
• La entrega del Condón Femenino en los Servicios de Salud, y provisión garantizada de condones masculinos.
• Atención garantizada y de alta calidad para problemáticas prioritarias de las mujeres, como el impacto de la violencia sexista, la prevención y tratamiento de ITS/VIH/SIDA, prevención del embarazo en adolescentes, enfoque intercultural de la salud, entre otros.

Para Iniciativa Laicista es un motivo de compromiso con los valores que sustenta, adherir a esas demandas.